Me habían dicho que en general los israelíes no tienen problema en prestar sus celulares si ven que andás perdido. Por lo general, responden a todas las preguntas y tienen paciencia. Igualmente, tienen sus temitas en la calle. Por ejemplo, no saben hacer una cola para un colectivo, se matan para subir. Ya había vivido algo de esta confianza que tienen la vez que vine por diez días a Israel; un tipo me dio un billete de 200 shekel para ver quién estaba en la foto porque una actividad me lo pedía - todos los argentinos sabemos que si soltamos un billete de ese monto nos quedamos sin el dinero.
En fin... La cuestión es que usé el celular y me ofreció quedármelo, porque dijo que él tenía dos y que tenía miedo de que me pase algo arriba del bondi. Me ofreció llevármelo y devolvérselo la próxima vez que vaya a la estación (yo no sabía cuándo sería, pero él trabaja ahí así que estaba siempre). Claramente no acepté, no daba ni un poco. Pero me re quedé. Rarísimo, no?
Los israelíes puede que sean más fríos en un principio; no te van a dar un beso si no te conocen, no van a hablar de cualquier cosa en frente tuyo si no tienen confianza. Pero si alguno está en problemas, son las personas más dulces del mundo. Pueden dejarte dormir en su casa, prestarte un celular, sacar su billetera o lo que fuere necesario para ayudarte. Cultura totalmente diferente, con sus pro y sus contras, claro está, pero está bueno chocarse con cambios cada tanto y aprender de lo diferente.
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