Y el 2012 se nos va. Ya haré mi balance con un poco más de tiempo. Pero quería desearles a todos que pasen una bonita noche, empiecen con toda este 2013 que está en blanco y nos permite hacer lo que querramos de él y que sonrían siempre. No se olviden nunca de que la cantidad de sonrisas que aparezcan en su día dependen de ustedes, de que lo más importante es nuestra felicidad y que lo mejor que podemos hacer en esta vida es estar todos juntos y disfrutar de la compañía mutua. Gracias a todos los que compartieron este año conmigo y me dieron motivos para reír, disfrutar y quererlos cada día más.
FELIZ AÑO!!!
Por un 2013 lleno de colores :)
lunes, 31 de diciembre de 2012
Feliz año!!
Feliz Navidad!! y Januca Sameaj - חנוכה שמח!!
Este post lo tengo desde Januca sin publicar porque Blogger no me dejaba. Así que ahora se junta con Navidad. Yalla, allí voy...
Januca se vive bastante diferente en Israel. En vez de estar lleno de negocios con papá Noel y lucesitas para el arbolito, en Tel Aviv se ven panaderías llenas de Sufganiot (como bolas de fraile pero con diferentes rellenos y bañados) y los negocios con "Promociones de Januca". En lugares públicos se pueden ver Janukiot grandes y si vas a un shopping o al shuk a la tarde/noche empezás a ver todos los negocios con janukiot chiquitas encendidas, generalmente acompañados por un grupo de jóvenes de Jabad que pasan negocio por negocio a encender las velas y hacer las bendiciones.
Januca se vive bastante diferente en Israel. En vez de estar lleno de negocios con papá Noel y lucesitas para el arbolito, en Tel Aviv se ven panaderías llenas de Sufganiot (como bolas de fraile pero con diferentes rellenos y bañados) y los negocios con "Promociones de Januca". En lugares públicos se pueden ver Janukiot grandes y si vas a un shopping o al shuk a la tarde/noche empezás a ver todos los negocios con janukiot chiquitas encendidas, generalmente acompañados por un grupo de jóvenes de Jabad que pasan negocio por negocio a encender las velas y hacer las bendiciones.
Está lleno de cosas especiales por Januca, pero desgraciadamente la mayoría son obras para chicos, así que mucho no pude hacer. Sí fui a un encendido de velas en una plaza donde después de prenderlas, empezaron a cantar y todos a bailar (los hombres, porque eran de Jabad, pero bueno).
En el ulpán tuvimos una actividad especial donde cantamos, comimos, jugamos y me gané un par de moneditas de chocolate gracias a mi educación judía que me hizo saber mucho de la festividad jaja. El jueves fuimos con mi plan a un paseo por Ierushalaim donde vimos diferentes janukiot. Es increíble la cantidad que había! Casi todas las casas tenían por lo menos una y la mayoría no eran con velas de parafina sino con aceite, por lo que aunque era tarde seguía todo encendido. Las calles también tienen lucesitas al estilo navideñas pero en vez de arbolitos se ve la figura de una janukia. También había un par de religiosos regalando golosinas en el medio de la calle. Había muchos turistas (extranjeros e israelíes) paseando como nosotros, sobre todo entre los barrios más religiosos, para ver cómo se veían todas las velas encendidas. Cuando llegamos al kotel, empezamos a ver muchos camiones de Jabad con Janukiot enormes y música al estilo "Mashiaj, Mashiaj" a todo volúmen. Esos mismos aparecen por las calles de Tel Aviv a eso de las 7 de la tarde. Acá nadie se olvida de esta festividad.
Navidad también se vive muy diferente a Argentina. Lo pasé en Ierushalaim con tres amigas, una de las cuales festeja Navidad. En la ciudad vieja, como hay un barrio armenio y otro cristiano, había algo de decoración con luces y algunos arbolitos, pero en el resto de la ciudad no se ve casi nada. Solo algunos negocios vendían gorritos navideños y decoración roja y blanca, pero a la noche del 24 se llenó el lugar de gente usándolos.
El 24, después de hacer algunas compras en el Shuk, fuimos a conocer la iglesia del Santo Sepulcro de día y de noche entramos a la Christ Church, en el barrio armenio, donde escuché por primera vez en vivo y en directo villancicos navideños en una iglesia. Muy bonito. Después fuimos a cenar a un restaurant árabe cristiano, nos atendió toda la familia (éramos los únicos clientes a la 1 de la madrugada). Al otro día paseamos por el Shuk de la ciudad nueva de Ierushalaim y volvimos a Tel Aviv (los planes dictaban otra cosa, la idea era ir a Masada, Mar Muerto y a dormir con los beduinos, pero hubieron problemas técnicos).
En fin... fue como el mundo del revés para mí, acostumbrada a ver mucho papá noel y poca janukiá. Pero se sintió bien :)
Navidad también se vive muy diferente a Argentina. Lo pasé en Ierushalaim con tres amigas, una de las cuales festeja Navidad. En la ciudad vieja, como hay un barrio armenio y otro cristiano, había algo de decoración con luces y algunos arbolitos, pero en el resto de la ciudad no se ve casi nada. Solo algunos negocios vendían gorritos navideños y decoración roja y blanca, pero a la noche del 24 se llenó el lugar de gente usándolos.
El 24, después de hacer algunas compras en el Shuk, fuimos a conocer la iglesia del Santo Sepulcro de día y de noche entramos a la Christ Church, en el barrio armenio, donde escuché por primera vez en vivo y en directo villancicos navideños en una iglesia. Muy bonito. Después fuimos a cenar a un restaurant árabe cristiano, nos atendió toda la familia (éramos los únicos clientes a la 1 de la madrugada). Al otro día paseamos por el Shuk de la ciudad nueva de Ierushalaim y volvimos a Tel Aviv (los planes dictaban otra cosa, la idea era ir a Masada, Mar Muerto y a dormir con los beduinos, pero hubieron problemas técnicos).
En fin... fue como el mundo del revés para mí, acostumbrada a ver mucho papá noel y poca janukiá. Pero se sintió bien :)
Estamos hablando de:
Experiencias,
Hitos,
Israel,
Paseos
sábado, 8 de diciembre de 2012
Shabat en Tzfat
Muchos shabatot los pasé fuera de casa, con familia, con amigos, paseando... Ahora estoy en Mitzpe Aviv, con una amiga (ya contaré más luego).
Mientras estuve en Netanya viviendo con la prima de mi papá, pasé un Shabat en Tzfat, una de las cuatro ciudades sagradas de Israel, ubicada en el norte. Tami, una amiga de la primaria que también fue madrijá en Ieru, estuvo estudiando ahí por diez meses en un majón, un lugar solo para mujeres donde se dictan clases sobre diferentes temas religiosos y todas viven juntas.
Llegué cuando faltaba muy poco para que empiece el Shabat. Me bañé rápido mientras sonaba música que se escucha en todo Tzfat; la ponen para que todos sepan cuándo se encienden las velas. Encendí una (fue muy bonito ver muchas velas encendidas, una por cada estudiante) y Tami me explicó un par de cosas para que no cometa ningún error durante el Shabat.
Salimos a caminar, pasando por varios templos para ver a cuál entrábamos. Todos son ortodoxos, pero hay diferentes nigunim (estilos de rezos). Entramos a uno porque escuché que cantaban el Lejá Dodi como yo lo conozco. Igualmente, cada uno seguía el rezo más o menos a su ritmo, no había alguien que dirija realmente. Y claro está, estaba separada de los hombres, algo que no me gusta mucho, pero bueno...
Para la cena, vino un rabino con su esposa. En medio de la comida, él dijo unas palabras y otra chica también aportó algo para que todos sepamos de qué trataba la porción semanal de Torá. En un momento, el Rab se fue y todas empezaron a cantar. Es muy lindo ver a tanta gente contenta, cantando todo el día y disfrutando de la festividad. Después de comer, fuimos a la casa de un rabino Allá seguimos comiendo y todos contaron alguna anécdota, chiste o algo de sus vidas. También estuvieron cantando.
El sábado fue parecido. Desayunamos, fuimos a otro templo, almorzamos. Siguieron las canciones, las explicaciones de Torá y diferentes cosas, las conversaciones. Comimos la seuda shlishit (comida obligatoria en Shabat, es un precepto comer 3 veces) y siguió la alegría. Al terminar Shabat, aún se veía gente bailando y cantando en la calle, feliz por haber vivenciado el Shabat. A la noche fuimos a la casa de unos amigos de las chicas del majón. Debo confesar que las conversaciones entre las mujeres se tornaron un poco monotemáticas para mí (hablaban mucho de lo lindo que fue o sería ir a visitar al Rab de Jabad en Estados Unidos, las cosas buenas que les ocurrieron al recibir un dólar de los que él enviaba, lo lindo que sería estar casadas o discutiendo sobre alguna regla del Shabat). Aún así, fue una experiencia muy bonita e interesante, más allá de mi alegría de volver a encontrarme con una de mis grandes amigas. Me abrió mucho la cabeza, entendí mejor muchas cosas sobre la vida ortodoxa y pude apreciar su forma de alegrarse con pequeñas cosas.
Llegué cuando faltaba muy poco para que empiece el Shabat. Me bañé rápido mientras sonaba música que se escucha en todo Tzfat; la ponen para que todos sepan cuándo se encienden las velas. Encendí una (fue muy bonito ver muchas velas encendidas, una por cada estudiante) y Tami me explicó un par de cosas para que no cometa ningún error durante el Shabat.
Salimos a caminar, pasando por varios templos para ver a cuál entrábamos. Todos son ortodoxos, pero hay diferentes nigunim (estilos de rezos). Entramos a uno porque escuché que cantaban el Lejá Dodi como yo lo conozco. Igualmente, cada uno seguía el rezo más o menos a su ritmo, no había alguien que dirija realmente. Y claro está, estaba separada de los hombres, algo que no me gusta mucho, pero bueno...
Para la cena, vino un rabino con su esposa. En medio de la comida, él dijo unas palabras y otra chica también aportó algo para que todos sepamos de qué trataba la porción semanal de Torá. En un momento, el Rab se fue y todas empezaron a cantar. Es muy lindo ver a tanta gente contenta, cantando todo el día y disfrutando de la festividad. Después de comer, fuimos a la casa de un rabino Allá seguimos comiendo y todos contaron alguna anécdota, chiste o algo de sus vidas. También estuvieron cantando.
| Usé otra remera y calzas por debajo, pero esa fue mi vestimenta estilo religioso del día sábado =P |
Estamos hablando de:
Experiencias,
Israel,
Paseos,
Pensamientos
domingo, 2 de diciembre de 2012
La casa es chica, el corazón es grande
Los Bressel son una familia religiosa que vive en Ierushalaim. Los padres son estadounidenses, se conocieron en Israel y tuvieron 8 hijos, 7 de los cuales viven con ellos. Todos los viernes y sábados reciben invitados para Shabat. Los encontré en una web de "host para shabat en todo israel". Se nos sumaron tres chicas más de mi plan en esa casa. O sea, recibieron a 5 invitadas para quedarse a dormir. La casa no era enorme, pero cuando le dije a Diana, la madre, que querían ir tres amigas más no dudó en decirme que estaba todo bien, que quizá estaríamos un poco apretados pero que sería maravilloso.
Comimos con ellos y charlamos muchísimo. Entre ellos hablaban en inglés y eso estaba muy bueno para nosotras, no es que estaban cambiando de idioma por nuestra presencia. Eran muy abiertos, muy dulces y muy copados. El padre trabaja en Intel, programando. Las hijas algunas querían estudiar carreras universitarias. Salimos todas encantadas de esa casa, nos sentimos muy bienvenidas. La madre también trabaja, es psiquiatra. Y cocina muy bien, sus galletitas son increíbles.
En la cena del viernes se unió una invitada iraní que estudiaba cerca, muy buena onda. En el almuerzo, se unieron unas diez chicas que estudian en un majón (lugar de estudios judaicos para mujeres); algunas copadas, otras un poco ignorantes y antipáticas (una preguntó dónde quedaba Argentina, qué idioma hablábamos y si no era lo mismo que España - siendo inglesa tampoco sabía dónde quedaba España). En la tercer comida se sumó una vecina que hablaba de un par de cosas interesantes. También apareció en dos momentos una mina un poco extraña, que parecía fumada, diciendo que todo el día estaba cansada y haciendo preguntas como "soy graciosa, no?". Nos dio un poco de risa, un poco de lástima, un poco de incomodidad. Pero bueno, cosas que pasan...
Y siempre estaba presente la familia, que estaba feliz de recibirnos y nos preguntaban cosas y nos respondían todo lo que queríamos saber. Tuve una charla muy interesante con una de mis amigas y la hija mayor, donde hablamos de noviazgos, recato, estudios, casamiento, sus planes. También estuve riéndome los nenes más chiquitos de la casa y charlé con la madre un buen rato. El padre habló sobre el por qué de la prohibición de prender fuego en Shabat y el por qué de las tres comidas obligatorias. Ambas explicaciones me parecieron muy bonitas e interesantes.
Fue una experiencia hermosa.
Me doy cuenta de que hay cosas que quiero adaptar e incorporar a mi vida. Me interesa hacer cenas de shabat familiares y con invitados, es algo muy lindo. También me di cuenta entre esta vez y mi viaje a Tzfat que se puede vivir sin celular ni ningún artefacto electrónico por un dia. Desconectarse un poco a veces hace bien.
Comimos con ellos y charlamos muchísimo. Entre ellos hablaban en inglés y eso estaba muy bueno para nosotras, no es que estaban cambiando de idioma por nuestra presencia. Eran muy abiertos, muy dulces y muy copados. El padre trabaja en Intel, programando. Las hijas algunas querían estudiar carreras universitarias. Salimos todas encantadas de esa casa, nos sentimos muy bienvenidas. La madre también trabaja, es psiquiatra. Y cocina muy bien, sus galletitas son increíbles.
En la cena del viernes se unió una invitada iraní que estudiaba cerca, muy buena onda. En el almuerzo, se unieron unas diez chicas que estudian en un majón (lugar de estudios judaicos para mujeres); algunas copadas, otras un poco ignorantes y antipáticas (una preguntó dónde quedaba Argentina, qué idioma hablábamos y si no era lo mismo que España - siendo inglesa tampoco sabía dónde quedaba España). En la tercer comida se sumó una vecina que hablaba de un par de cosas interesantes. También apareció en dos momentos una mina un poco extraña, que parecía fumada, diciendo que todo el día estaba cansada y haciendo preguntas como "soy graciosa, no?". Nos dio un poco de risa, un poco de lástima, un poco de incomodidad. Pero bueno, cosas que pasan...
Y siempre estaba presente la familia, que estaba feliz de recibirnos y nos preguntaban cosas y nos respondían todo lo que queríamos saber. Tuve una charla muy interesante con una de mis amigas y la hija mayor, donde hablamos de noviazgos, recato, estudios, casamiento, sus planes. También estuve riéndome los nenes más chiquitos de la casa y charlé con la madre un buen rato. El padre habló sobre el por qué de la prohibición de prender fuego en Shabat y el por qué de las tres comidas obligatorias. Ambas explicaciones me parecieron muy bonitas e interesantes.
Fue una experiencia hermosa.
Me doy cuenta de que hay cosas que quiero adaptar e incorporar a mi vida. Me interesa hacer cenas de shabat familiares y con invitados, es algo muy lindo. También me di cuenta entre esta vez y mi viaje a Tzfat que se puede vivir sin celular ni ningún artefacto electrónico por un dia. Desconectarse un poco a veces hace bien.
Estamos hablando de:
Experiencias,
Israel,
Pensamientos
Ierushalaim Shel Zaav
Quedan cosas viejas por escribir, pero las voy a ir publicando de a poco. Me interesa más no olvidarme ahora de algunas cosas. Así que con ustedes... el relato de mi viaje a Ierushalaim!
El jueves me junté con Natalie (mi roomate) en la estación de colectivos (no sin antes mandarle dos mensajes de texto bien de idishe mame, uno que decía "traé abrigo" y otro "fijate de que toda la comida quede en la heladera") y nos tomamos un bondi a Ierushalaim. Caminamos un par de cuadras y llegamos a Abraham Hostel, un lugar muy bonito y con mucha buena onda. Alquilamos una habitación mixta compartida entre diez, la más barata; dejamos nuestras cosas y nos fuimos caminando a la ciudad vieja, intentando llegar a un tour guiado... sin éxito.
Caminamos durante varias horas por la Ir Haatiká (la ciudad vieja), pasamos por todos los barrios (armenio, musulmán, cristiano y judío), recorrimos el shuk, comimos por ahí y fuimos al kotel hamaaraví (el muro de los lamentos). A la vuelta, me frenó un tipo de unos 40 años dueño de un negocio y me quiso invitar a salir, me quería matar pero bueno... Más tarde, fuimos a recorrer el shuk en la ciudad nueva, donde venden cosas extremadamente baratas como un kilo de manzanas a 2 shekel. A la noche fuimos a un museo de restos arqueológicos, donde se cree que está el castillo del rey David. Medio que nos perdimos caminando, terminamos en un taxi, pero le pusimos onda...
Tiene una magia especial esa ciudad. Todo de piedra, todo con una onda antigua, parece que estás caminando y viajás con por un túnel del tiempo. Sólo me sentí un poco incómoda al pasar en la ciudad vieja por una pared con inscripciones como "free Palestina, devuélvannos lo que es nuestro" y cosas así que me hicieron sacarme mis aritos y esconder mi collar. Pero en general, la diversidad de culturas, idiomas, formas de vestir y colores es algo que otorga belleza y misticismo al lugar.
A la noche me puse a hablar con algunos de los compañeros de cuarto. Conocí a tres muy copados, Nate y Ryan de Estados Unidos y Adam de Inglaterra. A la mañana después de desayunar y quedarme charlando con ellos en la sala común del Hostel que tenía varias hamacas paraguayas, puffs, juegos, etc., fuimos con Natalie y los chicos a caminar nuevamente por la ciudad vieja. Después, nos despedimos y ella y yo viajamos a la casa de los Bressel.
Continuará...
El jueves me junté con Natalie (mi roomate) en la estación de colectivos (no sin antes mandarle dos mensajes de texto bien de idishe mame, uno que decía "traé abrigo" y otro "fijate de que toda la comida quede en la heladera") y nos tomamos un bondi a Ierushalaim. Caminamos un par de cuadras y llegamos a Abraham Hostel, un lugar muy bonito y con mucha buena onda. Alquilamos una habitación mixta compartida entre diez, la más barata; dejamos nuestras cosas y nos fuimos caminando a la ciudad vieja, intentando llegar a un tour guiado... sin éxito.
Caminamos durante varias horas por la Ir Haatiká (la ciudad vieja), pasamos por todos los barrios (armenio, musulmán, cristiano y judío), recorrimos el shuk, comimos por ahí y fuimos al kotel hamaaraví (el muro de los lamentos). A la vuelta, me frenó un tipo de unos 40 años dueño de un negocio y me quiso invitar a salir, me quería matar pero bueno... Más tarde, fuimos a recorrer el shuk en la ciudad nueva, donde venden cosas extremadamente baratas como un kilo de manzanas a 2 shekel. A la noche fuimos a un museo de restos arqueológicos, donde se cree que está el castillo del rey David. Medio que nos perdimos caminando, terminamos en un taxi, pero le pusimos onda...
Tiene una magia especial esa ciudad. Todo de piedra, todo con una onda antigua, parece que estás caminando y viajás con por un túnel del tiempo. Sólo me sentí un poco incómoda al pasar en la ciudad vieja por una pared con inscripciones como "free Palestina, devuélvannos lo que es nuestro" y cosas así que me hicieron sacarme mis aritos y esconder mi collar. Pero en general, la diversidad de culturas, idiomas, formas de vestir y colores es algo que otorga belleza y misticismo al lugar.
A la noche me puse a hablar con algunos de los compañeros de cuarto. Conocí a tres muy copados, Nate y Ryan de Estados Unidos y Adam de Inglaterra. A la mañana después de desayunar y quedarme charlando con ellos en la sala común del Hostel que tenía varias hamacas paraguayas, puffs, juegos, etc., fuimos con Natalie y los chicos a caminar nuevamente por la ciudad vieja. Después, nos despedimos y ella y yo viajamos a la casa de los Bressel.
Continuará...
sábado, 1 de diciembre de 2012
Feliz cumplemes!
Hoy se cumple un mes desde que empecé a vivir en mi departamento en Tel Aviv. Vamos por temas, así no me olvido de nada.
El edificio: Se llama Beit Leni. Viven todos jóvenes de Latinoamerica, Estados Unidos, Australia, Francia, etc. que vinieron como yo, a pasar algunos meses en Israel.
Tiene 3 pisos. En la planta baja hay oficinas y algunas aulas, una tiene una TV grande, un sillón y dos pianos. Los otros pisos son todos de departamentos.
Ubicación: Estoy en el centro de Tel Aviv, la ciudad de la joda en Israel, calle King George.
Mi departamento: Consiste en 3 camas, 4 mesitas, 3 sillas, 3 armarios, una heladera, dos hornallas eléctricas, un horno eléctrico, una alacena con una pileta con bajomesada, una pava eléctrica, un baño y paramos de contar. Como solo somos dos, pudimos ordenar el cuarto para tener las camas separadas por los placards lo que nos da algo de privacidad y una esquina especial con la cocina. Es de los más grandes que hay en el edificio, tuve mucha suerte. Está bonito, no es increíble pero no está nada mal... Igualmente, el hecho de no tener ambientes hace que no pueda pasar todo un día encerrada porque me vuelvo loca.
Mi roomate: Se llama Natalie, tiene 24 años y es de Brasil. Me estoy llevando muy bien con ella, hablamos bastante y me acompañó a pasear por Yaffo y Ierushalaim. Hablamos en general en inglés, porque para entendernos en portuñol hay que hablar demasiado lento y pierde la paciencia. Pero de a poco aprendo algunas palabras... La paso muy bien con ella, me gusta como compañera de cuarto.
Mis vecinos: Con las que más hablo son dos argentinas y una brasilera más. Conocí también a unos yankis que me caen bien. Con todos los de latinoamérica y algún que otro yanki si me cruzo nos saludamos y por ahí nos quedamos charlando un poco, el resto de los yankis y australianos y bla es un HI WHAT'S UP? y los franceses no suelen responder el saludo... pero le ponemos onda jaja
El edificio: Se llama Beit Leni. Viven todos jóvenes de Latinoamerica, Estados Unidos, Australia, Francia, etc. que vinieron como yo, a pasar algunos meses en Israel.
Tiene 3 pisos. En la planta baja hay oficinas y algunas aulas, una tiene una TV grande, un sillón y dos pianos. Los otros pisos son todos de departamentos.
Ubicación: Estoy en el centro de Tel Aviv, la ciudad de la joda en Israel, calle King George.
Mi departamento: Consiste en 3 camas, 4 mesitas, 3 sillas, 3 armarios, una heladera, dos hornallas eléctricas, un horno eléctrico, una alacena con una pileta con bajomesada, una pava eléctrica, un baño y paramos de contar. Como solo somos dos, pudimos ordenar el cuarto para tener las camas separadas por los placards lo que nos da algo de privacidad y una esquina especial con la cocina. Es de los más grandes que hay en el edificio, tuve mucha suerte. Está bonito, no es increíble pero no está nada mal... Igualmente, el hecho de no tener ambientes hace que no pueda pasar todo un día encerrada porque me vuelvo loca.
Mi roomate: Se llama Natalie, tiene 24 años y es de Brasil. Me estoy llevando muy bien con ella, hablamos bastante y me acompañó a pasear por Yaffo y Ierushalaim. Hablamos en general en inglés, porque para entendernos en portuñol hay que hablar demasiado lento y pierde la paciencia. Pero de a poco aprendo algunas palabras... La paso muy bien con ella, me gusta como compañera de cuarto.
Mis vecinos: Con las que más hablo son dos argentinas y una brasilera más. Conocí también a unos yankis que me caen bien. Con todos los de latinoamérica y algún que otro yanki si me cruzo nos saludamos y por ahí nos quedamos charlando un poco, el resto de los yankis y australianos y bla es un HI WHAT'S UP? y los franceses no suelen responder el saludo... pero le ponemos onda jaja
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

