El jueves me junté con Natalie (mi roomate) en la estación de colectivos (no sin antes mandarle dos mensajes de texto bien de idishe mame, uno que decía "traé abrigo" y otro "fijate de que toda la comida quede en la heladera") y nos tomamos un bondi a Ierushalaim. Caminamos un par de cuadras y llegamos a Abraham Hostel, un lugar muy bonito y con mucha buena onda. Alquilamos una habitación mixta compartida entre diez, la más barata; dejamos nuestras cosas y nos fuimos caminando a la ciudad vieja, intentando llegar a un tour guiado... sin éxito.
Caminamos durante varias horas por la Ir Haatiká (la ciudad vieja), pasamos por todos los barrios (armenio, musulmán, cristiano y judío), recorrimos el shuk, comimos por ahí y fuimos al kotel hamaaraví (el muro de los lamentos). A la vuelta, me frenó un tipo de unos 40 años dueño de un negocio y me quiso invitar a salir, me quería matar pero bueno... Más tarde, fuimos a recorrer el shuk en la ciudad nueva, donde venden cosas extremadamente baratas como un kilo de manzanas a 2 shekel. A la noche fuimos a un museo de restos arqueológicos, donde se cree que está el castillo del rey David. Medio que nos perdimos caminando, terminamos en un taxi, pero le pusimos onda...
Tiene una magia especial esa ciudad. Todo de piedra, todo con una onda antigua, parece que estás caminando y viajás con por un túnel del tiempo. Sólo me sentí un poco incómoda al pasar en la ciudad vieja por una pared con inscripciones como "free Palestina, devuélvannos lo que es nuestro" y cosas así que me hicieron sacarme mis aritos y esconder mi collar. Pero en general, la diversidad de culturas, idiomas, formas de vestir y colores es algo que otorga belleza y misticismo al lugar.
A la noche me puse a hablar con algunos de los compañeros de cuarto. Conocí a tres muy copados, Nate y Ryan de Estados Unidos y Adam de Inglaterra. A la mañana después de desayunar y quedarme charlando con ellos en la sala común del Hostel que tenía varias hamacas paraguayas, puffs, juegos, etc., fuimos con Natalie y los chicos a caminar nuevamente por la ciudad vieja. Después, nos despedimos y ella y yo viajamos a la casa de los Bressel.
Continuará...
No hay comentarios:
Publicar un comentario