domingo, 2 de diciembre de 2012

La casa es chica, el corazón es grande

Los Bressel son una familia religiosa que vive en Ierushalaim. Los padres son estadounidenses, se conocieron en Israel y tuvieron 8 hijos, 7 de los cuales viven con ellos. Todos los viernes y sábados reciben invitados para Shabat. Los encontré en una web de "host para shabat en todo israel". Se nos sumaron tres chicas más de mi plan en esa casa. O sea, recibieron a 5 invitadas para quedarse a dormir. La casa no era enorme, pero cuando le dije a Diana, la madre, que querían ir tres amigas más no dudó en decirme que estaba todo bien, que quizá estaríamos un poco apretados pero que sería maravilloso.

Comimos con ellos y charlamos muchísimo. Entre ellos hablaban en inglés y eso estaba muy bueno para nosotras, no es que estaban cambiando de idioma por nuestra presencia. Eran muy abiertos, muy dulces y muy copados. El padre trabaja en Intel, programando. Las hijas algunas querían estudiar carreras universitarias. Salimos todas encantadas de esa casa, nos sentimos muy bienvenidas. La madre también trabaja, es psiquiatra. Y cocina muy bien, sus galletitas son increíbles.

En la cena del viernes se unió una invitada iraní que estudiaba cerca, muy buena onda. En el almuerzo, se unieron unas diez chicas que estudian en un majón (lugar de estudios judaicos para mujeres); algunas copadas, otras un poco ignorantes y antipáticas (una preguntó dónde quedaba Argentina, qué idioma hablábamos y si no era lo mismo que España - siendo inglesa tampoco sabía dónde quedaba España). En la tercer comida se sumó una vecina que hablaba de un par de cosas interesantes. También apareció en dos momentos una mina un poco extraña, que parecía fumada, diciendo que todo el día estaba cansada y haciendo preguntas como "soy graciosa, no?". Nos dio un poco de risa, un poco de lástima, un poco de incomodidad. Pero bueno, cosas que pasan...

Y siempre estaba presente la familia, que estaba feliz de recibirnos y nos preguntaban cosas y nos respondían todo lo que queríamos saber. Tuve una charla muy interesante con una de mis amigas y la hija mayor, donde hablamos de noviazgos, recato, estudios, casamiento, sus planes. También estuve riéndome los nenes más chiquitos de la casa y charlé con la madre un buen rato. El padre habló sobre el por qué de la prohibición de prender fuego en Shabat y el por qué de las tres comidas obligatorias. Ambas explicaciones me parecieron muy bonitas e interesantes.

Fue una experiencia hermosa.

Me doy cuenta de que hay cosas que quiero adaptar e incorporar a mi vida. Me interesa hacer cenas de shabat familiares y con invitados, es algo muy lindo. También me di cuenta entre esta vez y mi viaje a Tzfat que se puede vivir sin celular ni ningún artefacto electrónico por un dia. Desconectarse un poco a veces hace bien.

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