domingo, 20 de enero de 2013

Shabat en el Kotel


Este Shabat decidí pasarlo en Ierushalaim y vivenciar el Kabalat Shabat en el Kotel. En principio la idea era pasar antes por Yad Vashem (Museo del Holocausto) pero no llegué. Llegué con el micro y fui caminando hasta la ciudad vieja. En el medio pasé por el shuk que estaba atestado de gente.

Me hospedé en la Heritage House, una especie de hostel religioso (que tiene un edificio de mujeres y otro de hombres) que no tiene fines de lucro y lo que uno pone va para tzedaká. Hay madrijot que están acompañando y es como una cosa, con las camas arregladas como entran, sillones, una cocina bastante bien equipada y mucha gente interesante. Había chicas religiosas, algunas que querían serlo y otras que se quedaban ahí porque es lo que hayaron. Está muy cerca del Kotel y para Shabat se encargan de todo.



Prendimos las velas y después fuimos al Kotel para el Kabalat Shabat. Mucha gente bailando, cantando y rezando. Repleto. Había muchos religiosos y muchos grupos como Taglit que hacían del recibimiento de Shabat una mini fiesta. Después nos juntamos todas y nos separaron para que cada una vaya con alguna familia para la cena.

Fui a la casa de Hadassa con Gisella, una argentina de 26 años y Kayla, una estadounidense. En la casa estaban dos de los hijos de Hadassa y una pareja que eran primos del padre de la familia que estaba en los Estados Unidos. También había una chica que estudia en Ierushalaim que parece que va a cenar con ellos seguido y justo era su cumpleaños. La familia vino hace cinco años a Israel, son estadounidenses. La cena fue hermosa, estuvimos charlando mucho y había mucha comida riquísima. Nos recibieron excelentemente bien y volvimos después de unas horas, muy felices todas. Antes de agradecer por la comida, se hizo una ronda de "por qué me gusta Israel". Uno de los hijos dijo que le gustaba su mesa de Shabat, la madre dijo que la posibilidad de conocer a gente nueva de todas partes del mundo cada semana.

A la mañana desayunamos y fuimos al kotel nuevamente. Para el almuerzo fui a otra casa. Esta familia era gigantezca. Nueve hijos, 23 nietos si no me equivoco y esposos, esposas y amigos de la familia. Faltaban muchos, pero fueron muchos también. Hablé mucho con la madre. Me contó que hace 30 años hicieron aliá, enfrentándose a su familia que es muy unida pero no entendían su necesidad de venir a vivir a esta tierra ni de hacerse religiosa. Desde que era chiquita que sentía que necesitaba conectarse con D's y nadie la escuchaba. Cuando tenía 17 vino de viaje a Israel y le dijo a los padres que algún día haría aliá; ellos le dijeron que todos los jóvenes tienen ese tipo de sueños y después se pasan. Pero no. Se casó y tuvo una nena. Luego de que la niña vuelva a casa reclamando tener una remera "con un cocodrilo" y no cualquier otra, la mamá decidió que EEUU no era el lugar donde ella quería criar a sus hijos. Después de unos años consiguieron la plata y al tener su quinto hijo vinieron a Israel. De a poco y juntos, la pareja se fue haciendo religiosa. El marido fue más lento, es más racional y no quería precipitarse a nada. Si fuese por ella, hubiesen hecho todo de una. Igualmente, me dice que al principio le costaba cumplir algunas cosas. Ahora pasa toda la semana esperando al Shabat y disfruta de cada momento. Me dijo que cuando vino pensaba en su futuro lejano. No sabía si sus nietos serían judíos en Estados Unidos, pero estaba segura de que en Israel sí lo serían. Tiene una familia preciosa, todos se llevan muy bien. Hasta con la esposa de uno de los hijos que no es religiosa.

Gisella y yo nos fuimos de allá realmente felices, rodeadas de nenes y parientes que se notaba que se adoraban. A la tardecita, después de comer tantas cosas ricas (ufff, no saben lo que son los banquetes de Shabat!!) pasamos por el Kotel y charlamos bastante. Después volvimos al hostel y tuvimos allí la tercer comida de Shabat.

Ensaladas, Hummous, atún y tortas junto con canciones y buena onda. Esa fue la tercer comida de Shabat. Hicimos una ronda de "lo mejor y lo peor de la semana" y después vino el rabino a hacer Avdalá (diferenciación del shabat con el resto de la semana). Al rato me fui del hostel y volví a mi vida normal en Tel Aviv, con celular, comida menos abundante y un poco menos de religión.

Fue un Shabat increíble. La pasé muy bien y me llenó de alegría e inspiración para el resto de la semana. Hay algunas cosas que me parece que todos deberíamos aprender y aplicar, copiándonos de esas familias:
  • Tener un día familiar, con todos los que más se pueda. (En Argentina solemos tener el Domingo familiar... para todo el que no lo practique, que empiece! Se siente muy bien).
  • Intentar un día desconectarse de la compu y el celular (da paz mental, créanme).
  • Pensar en el finde lo mejor y lo peor de la semana. Ayuda a empezar la próxima con una mejor perspectiva y hacer valioso lo vivido.
  • Tomarse el tiempo para pensar en Lo mejor que tiene mi país, o mi familia, o mis amigos, o mi vida... No sé, está bueno detenerse cada tanto y sacar lo más valorable de nuestras vidas y agradecer por ello.

No hay comentarios:

Publicar un comentario